Vivimos en un mundo en el que la política rije nuestras comunidades y la opinión de muchos. En el clima político polarizado de hoy, ser hispano/latino en los Estados Unidos implica enfrentar una serie de desafíos complejos. Al navegar por estas dificultades, pienso a menudo en el día en que mi madre y yo fuimos separadas debido a su situación migratoria. Nosotras estuvimos separadas por tres años y medio cuando yo tenía trece años. Durante ese tiempo me vi forzada a tomar las responsabilidades de mi madre en la casa, aparte de los demás desafíos que yo enfrentaba en la escuela. Durante ese tiempo me sentía avergonzada de compartir mi historia o de pedir ayuda. No quería verme débil y tampoco conocía personas que estaban enfrentando los mismos problemas. Además de esto, también tenía miedo, me preguntaba: ¿Qué tal si alguien piensa mal de mi familia? Yo sabía que mis padres hicieron lo mejor posible para que yo viniera a los Estados Unidos. Aquí encontré educación, amigas y recursos para salir adelante. Volviendo a mi punto, pensaba que si compartía mi situación con alguien, tal vez, nos iba a señalar como criminales, solo por soñar con un mejor futuro en los Estados Unidos. A partir de ese momento, me di cuenta del daño que el tema político ha causado en la vida diaria de mi familia y en la de las personas que están a mi alrededor.
En junio de 2025, mi mamá y yo nos reunimos nuevamente. Con el tiempo pude compartir mi historia con muchos estudiantes de BHS. Actualmente sé que hay muchos estudiantes en nuestra escuela y comunidades cercanas que enfrentan miedos y problemas por la legislación actual. Tales son las deportaciones realizadas por agentes de I.C.E. Estas deportaciones han aumentado en los últimos meses, según la NBC en febrero de 2026, 68.289 personas están en centros de detención de I.C.E., y solo el 26,4% tienen convicciones criminales. Estas deportaciones han sido injustas. Muchas personas están bajo la custodia de I.C.E., las cuales son víctimas del perfilamiento racial. Estas deportaciones siguen en aumento, además del miedo que se está apoderando de la comunidad.
En Vermont, New York, Wilmer Chavarria, un superintendente de origen nicaragüense y ciudadano naturalizado desde 2018, fue víctima de estas prácticas crueles por los agentes de I.C.E. Chavarria vive y trabaja en Winooski, una población muy numerosa de familias y estudiantes migrantes. En julio de 2025, Chavarria iba de viaje a Nicaragua para visitar a su familia, cuando agentes federales lo detuvieron en el aeropuerto de Houston, Texas. Cuando lo detuvieron, le exigieron que entregara sus dispositivos personales y de trabajo para examinarlos. Chavarria, obedeciendo a las políticas de su distrito escolar, no les dio permiso de acceso a sus dispositivos de trabajo. El debía proteger la identidad e información de los estudiantes en su distrito. Chavarria les pidió a los agentes que les explicaran que estaban investigando y agregó, que él no les iba a dar acceso a las cuentas privadas de su trabajo. Los agentes federales le dijeron que él no tenía protección de la Cuarta Enmienda en la frontera de los Estados Unidos. Tras cuatro horas de amenazas e interrogaciones al fin liberaron a Chavarria. Al final de su experiencia con los agentes federales, un agente siguió a Chavarria y le estiró la mano dándole reconocimiento por su resiliencia durante la detención.
Hoy día Wilmer Chavarria está demandando al Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Él no piensa dejar su experiencia en el olvido. La determinación y valentía que demuestra Wilmer Chavarria deberían ser la motivación que debemos tener para con nosotros mismos como hijos, hermanos y compañeros. Debemos crear una voz contra la discriminación que existe. Es importante recordar que nuestra identidad como latinos/hispanos es parte esencial de nuestra comunidad. Somos doctores, abogados, asambleístas, maestros y trabajadores esenciales en cada profesión. Merecemos compartir los espacios profesionales y públicos como cualquier otro ciudadano, a pesar de nuestro estado migratorio. Espero que estas historias y experiencias les ayuden a vivir y a compartir su identidad como hispanos sin miedo y sin poner atención a lo que divulgan las noticias.























































































































































































